Cuando las cosas que pasan no adhieren al sentido común, tarde o temprano sobrevienen las crisis. Esta crisis en la cual estamos inmersos hoy era tan previsible como que la noche sigue al día. Y sino, lean las cartas anuales que enviaba Warren Buffet a los accionistas de su fondo de inversión y, mejor aún, su estrategia de acumular cash durante los últimos años ante la desorbitada valuación que habían alcanzado los activos… Pero no hay que ser Warren Buffet para saber esto. El sentido común nos lo decía por lo bajo a todos nosotros. El sentido común nos alertaba una y otra vez que no era razonable que un puñado de gente alrededor del mundo se estuviera haciendo multi-millonaria en menos de una década a expensas de la mayoría de los ciudadanos que ahora se han quedado hipotecados de por vida a unas valuaciones de activos desproporcionadas desde todo punto de vista. El sentido común nos decía a todos que se estaba produciendo una transferencia gigantesca de recursos desde la clase trabajadora (y por ellos no solo me refiero a quienes trabajan en una línea de producción, sino también a todos aquellos que trabajan detrás de un escritorio en un banco, vendiendo coches o seguros, gestionando pequeñas y medianas empresas, etc.) hacia las clases más ricas.
Resulta gracioso y hasta indignante ver ahora a los representantes de la cámara baja de los Estados Unidos sometiendo a una violenta interrogación a los máximos responsables de Lehman o AIG… a menos que decidan trater de la misma manera -entre muchísimos otros – a personalidades como el señor Greenspan o el señor Caruana, que en su momento fueron los responsables de lanzar al mercado toneladas de dinero barato durante un tiempo excesivo (more…)