Innovación Focalizada en los Consumidores

Aumentar la cantidad de innovaciones que una empresa es capaz de producir no sirve de nada si luego de un tiempo esas innovaciones fracasan y no se convierten en éxitos comerciales. La manera de lograr que las innovaciones tengan éxito es asegurar que innovamos sobre cosas que son relevantes para los consumidores (y no solamente para los clientes existentes). Esto, que es del más puro sentido común, sin embargo, rara vez se aplica correctamente en las empresas.

¿Porqué esto es así? Las personas venimos “equipadas” con “creencias”… Estas creencias son como lentes de colores, que filtran las imágenes y no nos dejan ver toda la realidad tal cual es. Por ejemplo, si miramos un paisaje a través de una lente de color verde, apenas seremos capaces de ver las hojas de los árboles y, por lo tanto, podemos llegar a pensar que no existen… sólo por el hecho de que no somos capaces de verlas. La vida en general se nos aparece así: continuamente la miramos a través de diferentes lentes (que nos han sido “entregados” generalmente en nuestra infancia) y que nos hacen ver el mundo no como es sino como “pensamos” que es. Esto nos lleva continuamente a errores. Errores involuntarios pero errores al fin. Errores que nos llevan a no aplicar necesariamente el sentido común a todo lo que hacemos.

Para innovar sobre lo que verdaderamente es relevante para la gente (y no lo que “pensamos” que es relevante), en Intelectium trabajamos con una metodología popularizada por Tony Ulwick, un prestigioso pensador en el área de innovación pero además un gran pragmático a la hora de transformar la idea de innovar en una realidad concreta, que se basa en dos pilares:
• El concepto de “trabajo a realizar”.
• La investigación sistemática del “trabajo a realizar”.

Decimos que la gente, en general, tiene “trabajos a realizar” para los cuáles “alquila” productos o servicios que le ayudan a realizar dichos trabajos en forma más sencilla. Innovar sobre trabajos que la gente no tiene necesidad de realizar es el primero de los grandes errores en la innovación. Esta es la principal razón por la que innumerable cantidad de innovaciones tecnológicas fracasan. Sencillamente no existe suficiente cantidad de gente que tenga “trabajos a realizar” para los que han sido diseñados esos nuevos productos. Por el contrario, los productos que han nacido para “facilitar” “trabajos a realizar” que sí existían y que mucha gente tenía necesidad de realizarlos, han disfrutado de grandes y duraderos éxitos. Ejemplo de ello son:

• El dentífrico Crest: Prevenir las caries.
• Federal Express: Enviar algo entre dos puntos de la manera más rápida y segura posible.
• eBay: Subastar un producto.
• Kodak Fun Saver: Sacar fotos aún cuando nos hayamos olvidado la cámara de fotos.

Sin embargo, una vez encontrado el “trabajo a realizar” que mucha gente necesita realizar, hay que ser capaz de encontrar en qué parte del proceso completo que implica realizar dicho trabajo es necesario y posible innovar para conseguir un gran éxito. Para ello desde Intelectium utilizamos una técnica que, aunque es muy sencilla no es tan intuitiva para el común de la gente, que consiste en “segmentar” el “trabajo a realizar” e individualizar el “resultado” de la parte del proceso donde se dan dos condiciones simultáneas: en primer lugar es donde resulta más importante obtener un buen resultado y en segundo término es donde la gente está más insatisfecha.

La puesta en práctica de esta metodología permite obtener índices de éxito del 86%, lo cual es 5 veces superior al índice promedio de la industria!