¿Cómo se consigue financiación de una administración pública? (I)

Ayudas públicas a emprendedores

En España, debido a que la fundación y lanzamiento de empresas tecnológicas es un fenómeno relativamente reciente, el capital público desempeña un rol fundamental en la consolidación del sector. Por ello, y aunque el gobierno recientemente ha tomado medidas contradictorias, todavía existe en España un importante stock de préstamos disponibles para startups tecnológicas.

La pregunta que se hacen generalmente los emprendedores es qué ayudas convienen más a su situación particular, qué requisitos han de cumplir, qué ayuda solicitar primero y cómo preparar la memoria de solicitud. Es difícil contestar a estas preguntas de manera genérica, pero vamos a intentarlo separando a las empresas en tres grupos:

1. Startups de alto potencial, que innovan en el modelo de negocio pero no en la tecnología.

2. Startups cuyo modelo de negocio se centra en la explotación de una importante innovación tecnológica.

3. Empresas con negocios ya desarrollados, que desean expandirse a través del desarrollo de nueva tecnología.

En esta entrada nos centraremos en el primer grupo:

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Medidas que cortan las alas al emprendimiento

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Son tiempos de decisiones que afectan a todos. Y entre ellos, los emprendedores. Intelectium, a través de Patricio Hunt, uno de los socios directores, ha querido expresar su opinión en una tribuna en el diario Expansión. En ella, aportamos alternativas a los recortes que la administración está aplicando en el ecosistema emprendedor en España. Creemos que se están tomando medidas precipitadas que agudizan el efecto negativo que tratamos de evitar. Un contraproducente “efecto boomerang” en un momento clave para los emprendedores.

En la última década, la evolución que ha experimentado el mundo emprendedor ha sido notable, con apoyo tanto del sector público (formación de técnicos) como del privado (capital, red de mentores, formación específica en nichos, emprendedores que se convierten en inversores, inversores de éxito que reinvierten). Un círculo positivo que necesita de la ayuda del Estado para generar una masa crítica que, a su vez, sostenga ese círculo (Silicon Valley es buen ejemplo de ello).

La financiación pública de start up e I+D ganó en eficacia y fluidez. Y fue muy importante la eliminación, en 2010, de la solicitud de garantías a las pequeñas empresas, tanto para los Préstamos a la Investigación y Desarrollo (PIDs) del CDTI, como para el Programa Plan Avanza del Ministerio de Industria. Miles de pequeñas empresas tecnológicas innovadoras accedieron a préstamos blandos de capital público sin necesidad de presentar avales bancarios. Sin embargo, no se adoptaron medidas de prevención y muchas de esas empresas no devuelven esos préstamos.

Con la crisis, el Ministerio de Industria y el CDTI (dependiente del Ministerio de Economía) revisaron la exención de garantías con dos enfoques diferentes:

  • Industria ha escuchado las sugerencias de los emprendedores y ha tomado medidas para realizar una transición ordenada.
  • El Ministerio de Economía, sin embargo ha eliminado todas las exenciones de garantías de los créditos destinados a las pymes desde el CDTI, ha reducido el importe prestable e impuso un liquidation preference absurdo en la iniciativa Neotec I (diseñada para la creación de startup tecnológicas), y ha eliminado la iniciativa Neotec II (ideada para la consolidación de las empresas que habían recibido el Neotec I).

Estas últimas decisiones penalizan a todo un colectivo por errores de definición, hacen oídos sordos a las alternativas propuestas, y obvian que el capital riesgo privado necesita financiación pública para invertir en proyectos tecnológicos (incluso, en muchos casos, se exige a los emprendedores haber accedido al equivalente en capital público).

Intelectium cree que existen alternativas, normas que generen crecimiento de forma sostenible tanto para la Administración como para el sector privado. Proponemos omitir la solicitud de garantías a cambio de cinco exigencias:

  • Cobrar siempre un interés, de entre un 6% y un 8%
  • Reducir los plazos de otorgamiento a cinco años con dos de carencia
  • Limitar los créditos a cifras máximas de 500.000 euros
  • Eliminar los tramos subvencionados que no deben ser retornados por los emprendedores
  • Exigir que el préstamo concedido no supere en más de cuatro veces los fondos propios de la sociedad.

Reclamamos a los organismos implicados que rectifiquen y no dejen morir a las startup de base científica y tecnológica, empresas que posicionan España en un contexto internacional en expansión y generan empleo de alta calidad. Lo contrario es frustrar a los emprendedores y forzarlos a emigrar a ecosistemas más maduros, como ya está comenzando a suceder.