Diferencias entre un préstamo de ENISA y un préstamo bancario. ¿En qué se diferencian?

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Diferencias entre un préstamo de ENISA y un préstamo bancario. ¿En qué se diferencian?

Una de las decisiones más importantes para una startup o pyme en crecimiento es elegir la mejor opción de financiación. Entre las diversas alternativas disponibles, los préstamos de ENISA y los préstamos bancarios tradicionales destacan por ser opciones no diluidas para emprendedores e inversores. Aunque ambas son fuentes válidas de financiación, existen diferencias clave que deben ser consideradas al momento de tomar una decisión.

1. Ausencia de avales y garantías personales

La primera gran diferencia entre un préstamo de ENISA y uno bancario radica en la necesidad de presentar avales o garantías personales. Mientras que en los préstamos bancarios es común que se exijan garantías personales o activos que respalden la operación, en el caso de ENISA no se solicitan avales ni garantías personales. Esta característica es especialmente atractiva para las startups, que muchas veces no tienen interés en comprometer su patrimonio personal (cuestiones que siempre enfatizamos en Intelectium que debe ser así) o que no cuentan con activos suficientes para entregar en garantía. ENISA asume 100% el riesgo de la operación, lo que permite a los emprendedores centrarse en el crecimiento de su negocio sin este tipo de problemas.

2. Período de carencia

Otra diferencia relevante es el período de carencia, es decir, el tiempo durante el cual no es necesario amortizar el préstamo. En el caso de los préstamos de ENISA, se suele ofrecer un período de hasta dos años de carencia, lo que significa que la empresa puede comenzar a devolver el préstamo una vez que haya logrado cierta estabilidad financiera. Por el contrario, los préstamos bancarios suelen tener períodos de carencia más limitados o incluso inexistentes, lo que obliga a las startups a comenzar a devolver el préstamo casi inmediatamente, sin un margen adecuado para generar ingresos.

3. Intereses variables basados en los resultados de la empresa

El modelo de cálculo de los intereses es otro aspecto que diferencia significativamente a los préstamos de ENISA de los bancarios. En un préstamo bancario, el tipo de interés es fijo o está vinculado a indicadores como el Euríbor, y no varía en función del desempeño financiero de la empresa. En cambio, en un préstamo de ENISA, el tipo de interés tiene un tramo variable que está vinculado a los beneficios de la empresa. Esto significa que, si la empresa tiene un buen desempeño, pagará un mayor interés, pero si atraviesa dificultades, el coste del préstamo probablemente será menor. ENISA, en este sentido, comparte el riesgo del negocio, lo que ofrece mayor flexibilidad a las startups.

4.Flexibilidad en las etapas iniciales

En estas etapas, obtener financiación bancaria puede ser más difícil o más costoso, ya que los bancos suelen tener políticas más restrictivas o requieren un historial crediticio más consolidado. Los préstamos de ENISA, al no requerir garantías y ajustarse a los resultados de la empresa, se convierten en una herramienta muy atractiva para impulsar el crecimiento sin asumir las mismas exigencias que implicaría una financiación bancaria.

5. Complementariedad con la financiación bancaria

A diferencia de lo que muchos pueden pensar, los préstamos de ENISA no se presentan como una alternativa excluyente frente a la financiación bancaria, sino que son totalmente complementarios. ENISA es especialmente adecuada para startups y pymes innovadoras, que suelen recurrir a esta financiación en las etapas iniciales de su proyecto. En estas fases, las líneas de ENISA son ideales para acompañar rondas de inversión privada, ya que este organismo financia en proporción a los fondos propios con los que cuenta la empresa. Este enfoque permite a los emprendedores mantener un mayor control sobre su empresa y evitar una excesiva dilución de su participación accionarial. Por otro lado, la financiación bancaria es un gran aliado cuando la empresa ya tiene rentabilidad, ya que en ese momento las condiciones financieras ofrecidas por las entidades bancarias son mucho mejores y permiten a la empresa contar con más circulante para crecer.

Como vemos, las principales diferencias entre un préstamo de ENISA y uno bancario se centran en el nivel de riesgo asumido y las condiciones adaptadas al perfil de una startup. No obstante, ambas alternativas son complementarias y pueden combinarse para potenciar el crecimiento de la empresa de manera más eficiente, maximizando el acceso a capital en momentos clave del desarrollo empresarial.  Desde Intelectium llevamos más de 20 años apoyando a startups y pymes innovadoras.Contáctanos y te explicaremos cómo podemos ayudarte.